Científicos españoles demuestran que el ejercicio físico favorece la reducción de la presión arterial nocturna

Presion arterialSegún un estudio de la Universidad de Salamanca, la actividad moderada e intensa incrementa en un 50% la probabilidad de que el patrón circadiano sea el adecuado.

Investigadores de la Universidad de Salamanca han observado que el ejercicio físico regular contribuye al descenso de la presión arterial en horas nocturnas. En el estudio han participado 1.345 pacientes de Salamanca, Valladolid, Barcelona, Cuenca, Bilbao y Zaragoza, que tenían entre 20 y 80 años y no presentaban patologías cardiovasculares previas.

En la parte del estudio que ahora ha sido publicada en la revista American Journal of Hypertension, el objetivo era ver la relación entre la actividad física y el patrón circadiano de la presión arterial, que «no siempre es igual durante el día, tiene cierta variabilidad y lo habitual es que por la noche disminuya», ha comentado a SINC Luis García Ortiz, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca.

Esta disminución nocturna «es un factor protector frente a eventos cardiovasculares, pero a un porcentaje alto de pacientes no les baja la presión arterial por la noche y estas personas tienen un riesgo mayor», ha añadido García Ortiz. De hecho, según los investigadores, cuando las arterias están más envejecidas el patrón circadiano, que hace referencia a la evolución de esta medida a lo largo de las 24 horas del día, suele ser peor.

La actividad física se ha medido de dos formas. Por una parte, se les preguntó a los pacientes cuánto ejercicio habían hecho la semana anterior mediante un cuestionario estructurado y validado. La segunda forma, más empírica, consistió en colgar un acelerómetro durante una semana entera en el cinturón del paciente para medir la actividad física que va realizando.

Además, la intensidad del ejercicio se dividió en tres categorías: poca, moderada e intensa. Los resultados indican que los individuos que realizaron más actividad física, presentaron una presión arterial nocturna más baja.

«Estos sujetos tienen un 50% más de probabilidades de que su patrón circadiano sea el adecuado con respecto a los que no realizan actividad física», apunta Luis García Ortiz, ya que el patrón circadiano «tiende a descender más en los sujetos que hacen más ejercicio físico, sobre todo en la actividad moderada e intensa, ya que en la actividad ligera no hay gran diferencia», señala.

Fuente: American Journal of Hypertension (2013); doi: 10.1093/ajh/hpt159

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